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La adicción a sustancias es un problema muy extendido en la sociedad actual, la mayoría de las veces encubierto, o lo que es peor, normalizado, como son los casos del tabaco y el alcohol. Sin importar la sustancia de que se trate, hay ciertos criterios que nos sirven para detectar la clase de dependencia que padecemos a una droga, salvando las diferencias y particularidades que tienen los efectos de cada una de de ellas sobre las personas. El uso normal de una sustancia supone su consumo esporádico, en dosis moderadas, sin consecuencias negativas para uno: “salgo a tomar unas cañas”. El problema empieza cuando el uso se convierte en abuso, es decir, cuando el uso se empieza a hacer habitual, frecuente, excesivo y continuado, empezando a tener ciertas consecuencias perjudiciales para uno. Es entonces cuando se empieza a hablar de dependencia o adicción. Debe tenerse en cuenta que, para considerar que uno tiene dependencia de una sustancia, su consumo se nos muestra claramente perjudicial. Se dan sintomas como la tolerancia, o necesidad de dosis mayores, la abstinencia, o malestar por no poder consumirla y, en general, una alteración de la propia vida por convertirse el consumo en una prioridad que lo lleva a uno al descuido o abandono de sus responsabilidades. Los síntomas de la adicción, o conducta adictiva, son presentar un fuerte deseo, un impulso irresistible o una compulsión por consumir, teniendo uno dificultad para controlar dicho acto, es decir, no puedo evitar fumar, o una vez empiezo a beber no puedo parar. Esto produce sentimientos de culpa y malestar en uno, e incluso en ciertos casos, la necesidad de esconderse para hacerlo, especialmente por que uno sabe que le sienta mal a pesar de que continua haciéndolo.

Según la sustancia, la dependencia puede ser física o psicológica. La dependencia física se relaciona con lo que se conoce como “tener el mono” o el “síndrome de abstinencia”, conocido en ingles como “crushing”. La abstinencia implica sufrir alteraciones fisiológicas notables cuando uno deja de consumir la sustancia. Cada sustancia tiene unos sintomas particulares de abstinencia. La dependencia física también presenta tolerancia, es decir, necesidad de aumentar progresivamente la dosis para mantener los efectos. La dependencia psicológica, conocida en ingles como “carving”, no implica tolerancia ni abstinencia, en el sentido fisiológico, sino un fuerte sentimiento de gratificación y bienestar emocional por el consumo, que se convierte en lo contrario, fuerte malestar emocional con anhelo constante de la sustancia, por el hecho de no poder consumir. La dependencia psicológica lleva a un consumo regular de la sustancia para mantener un estado emocional positivo.

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