La mente tiene una relación muy estrecha con el cuerpo. Esta se hace especialmente evidente en todo lo relativo a los trastornos psicosomáticos, ya que estos pueden comprenderse como mensajes que la mente nos envía a través del cuerpo, en relación a cosas que tenemos que comprender de nosotros mismos. Para comprender nuestras afecciones psicosomáticas tenemos que aprender a leer el significado de las partes de nuestro cuerpo, de sus sistemas y sus órganos, ya que cada parte de nuestro cuerpo presenta una función física y fisiológica, que se relacionan con funciones y procesos psíquicos, con rasgos de nuestra personalidad.

El lenguaje psicosomático es un lenguaje simbólico que se relaciona con la capacidad de pensamiento analógico del hemisferio derecho de nuestro cerebro, una forma de pensar a la que no estamos habituados, pero que se puede desarrollar con la debida práctica. Realmente, en nuestra cabeza está la clave para enfermarse y para curarse, todo depende del uso que hagamos de ella. El lenguaje psicosomático es una forma sofisticada de lenguaje corporal, un lenguaje no verbal que estamos muy cerca de poder comprender mejor de lo que creemos. Simplemente hay que pensar que el cuerpo es el campo de expresión de la mente, de la misma forma que un pintor utiliza pinturas y un lienzo para plasmar su mensaje, la mente utiliza el cuerpo para expresar sus contenidos, emociones, conflictos y dolencias.