LA INTEGRACION DE LOS HEMISFERIOS CEREBRALES

SINOPSIS

La Psicología Filosófica puede ser entendida como el dominio de la propia cabeza y el conocimiento de las causas profundas que dirigen nuestras vidas. Cuando vivimos en el desconocimiento de nosotros mismos llegamos irremediablemente al drama y la desesperación, nos hacemos víctimas de nuestra propia psique. Esto es resultado de la falta de conciencia, de entender el mundo y la vida de una forma materialista, poniendo la causa de nuestros problemas, y de su solución, en elementos externos.

Este libro es un ensayo sobre Psicología Profunda que trata de acercar esta disciplina a todo aquel que se haya cansado de vivir en la incomprensión de si mismo y quiera dejar de ser víctima de su historia personal. La Integraciónde los Hemisferios Cerebrales ofrece un método práctico para ir hacia dentro de uno mismo y poder cambiar los aspectos de nuestro psiquismo que nos impiden el éxito y la felicidad en las diferentes áreas de nuestra vida.

 

Autores: Carmen Novoa y Cesáreo Hernández

Diseño y maquetación: RP3

Edición Privada: Sacauntos Cooperativa Gráfica.

Registrados los derechos de autor y de propiedad intelectual.

ISBN: 978-84-936509-2-6.

Depósito Legal: C 441-211

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A continuación, un capítulo muy interesante del libro:

Los paradigmas psicológicos: culpa, miedo y rechazo

Nuestra psique esta formada por tres paradigmas básicos: el rechazo, la culpa y el miedo. Estos son la causa subyacente de toda nuestra problemática no sólo a nivel personal e interpersonal, sino también del 80% de las enfermedades. La falta de éxito en lo profesional y lo económico, en la relación de pareja, en lo familiar o en lo social, es debida a estos paradigmas. Por eso el conocimiento profundo de los mismos, y de las conductas a que nos llevan, son la clave indispensable para vencer toda la problemática de nuestra vida.

¿Qué es un paradigma? Un paradigma es una imagen mental profunda, una estructura psicológica que determina el pensamiento, la percepción, la emoción y el comportamiento, es como el papel de un actor de teatro que dicta su forma de ser, sus conflictos, sus alegrías y sus penas. Al hablar de paradigmas psicológicos, aunque éstos pueden ser positivos, debemos de entenderlos con un carácter intrínsecamente dramático. La ciencia acepta un paradigma como el marco definidor de la realidad, los problemas existentes y sus soluciones posibles. Dicho sencillamente, es la forma en que se conciben las cosas. Cuando se dice que un problema tiene tal solución, o que no tiene solución posible, se está diciendo en realidad: “dentro de este paradigma, según este concepto, tal problema no tiene solución”. No existen los problemas que no tengan solución. Si no existe solución, tampoco existe problema, ya que ambas cosas son la misma en diferentes momentos de desarrollo. Un paradigma puede compararse a unas gafas que llevamos puestas sin darnos cuenta. Si sus cristales fueran de color gris veríamos todo gris, pensaríamos, sentiríamos, actuaríamos en gris, creeríamos que eso somos nosotros, que eso es la realidad. Los espejos de los parques de atracciones que nos deforman tanto son como los paradigmas, a lo mejor nos hacen vernos gordos pero esa no es la realidad objetiva sino una aberración de la lente a través de la que estamos mirando.

Los paradigmas se forman, generalmente, durante el embarazo y la infancia a través de todas las experiencias que van marcando a la madre y al niño, especialmente aquellas que resultan más significativas e impactantes. Hay que insistir en que aunque pueden ser de carácter positivo, de ellos se destaca el aspecto dramático y negativo como origen de nuestra problemática vital a todos los niveles. El proceso de formación de los paradigmas es como si de niños nos abrieran la cabeza y nos metieran un video lleno de miedos, de complejos y limitaciones que ahora condicionan y amargan nuestras vidas. De hecho hay mucha gente que vive dentro de ese video toda su vida y se muere pensando, erróneamente, que no hay otra opción, y, no sólo se atormentan a si mismos sino a su entorno. ¿Se imagina usted toda su vida metido en un video dramático? Pues esta es la triste realidad de millones de personas. Es asombroso que ocurra esto con tantas posibilidades que tenemos. Es hora de que la gente conozca que hay otras opciones, que no sólo se puede salir de esa cárcel psicológica, sino mejorar la calidad de vida, conseguir la paz y la madurez.

Los paradigmas de culpa, miedo y rechazo suelen estar íntimamente unidos. Es difícil separarlos aunque en cada uno de nosotros pueda predominar alguno de ellos. Se experimentan como una sensación vaga y difusa de angustia y tristeza, muchas veces sin saber a qué se debe. Esta angustia nos empuja a lo exterior y nos hace dependientes porque nos induce a realizar ciertas acciones para ser calmada temporalmente: consumir drogas, buscar gente, absorber a la pareja, llamar por el móvil, comer, comprar… El resultado es que uno se proyecta a una vida exterior y superficial, volcada en la apariencia y la artificialidad, una vida que gira entorno a calmar las dependencias y buscar la aprobación ajena compulsivamente, una vida de extravagancia condicionada al consumo y la posesión bienes que se supone dan importancia y categoría al propio ser.

La sede psicofisiológica de estas estructuras mentales son los centros emocionales del cerebro: amígdala, tálamo, hipotálamo, es decir, el sistema límbico y otras estructuras asociadas. Esta es la razón de que su carácter de base sea afectivo y se manifiesten como estados permanentes de humor negativo difuso e indefinido. Como ya se ha dicho, su origen son experiencias infantiles u otros traumatismos durante la vida de uno. Esto se refiere no sólo a la vida propia sino a la de nuestros padres también, ya que las experiencias fuertes vividas por nuestros ascendentes son codificadas en el ADN y transmitidas por esta vía a su descendencia: “cada día me parezco más a mi padre”.

En el ámbito filosófico se habla de los paradigmas como “la angustia existencial”, por ello nadie debe sentirse exento o al margen de su influencia ya que son una condición inherente al hecho de estar vivo y un elemento central en el sentido de la propia vida. Quiere decirse que la felicidad y el éxito, la comprensión de la propia vida depende de conseguir salirse del juego dramático de estas estructuras psicológicas.

El dominio de la atención es una de las claves principales para salir de los paradigmas psicológicos. Esto es así porque el dominio de la atención permite la detención del pensamiento y en tal estado tomar conciencia del flujo de ideas, emociones y acciones paradigmáticas. Salir de un paradigma psicológico requiere un proceso largo de toma de conciencia de su estructura a través de visualizar sus diferentes escenificaciones en diversas situaciones vitales. La acumulación reflexiva y en un estado de relajación profunda de experiencias que comparten un mismo esquema implícito de conflictos que se repiten, permite ir saliendo progresivamente del sometimiento a éstos arquetipos del inconsciente.