Esta es una conferencia diseñada para centros escolares, educativos y culturales, o centros de desintoxicación, de orientación práctica y una ahora de duración, que tiene como objetivo comprender los efectos perjudiciales del alcohol en la salud cerebral, así como aprender las bases prácticas de un consumo prudente. Se realiza una exposición práctica acerca del efecto y el daño que produce en el cerebro el consumo de alcohol así como las formas de evitar estos daños con aportando pautas de consumo responsable. El consumo de alcohol es un hábito cultural de nuestra sociedad en el que los jóvenes se inician cada vez a más temprana edad. El hecho de estar íntimamente asociado al ocio y la diversión hace que desde la adolescencia sea la única alternativa para pasarlo bien, lo que desemboca en el hábito del botellón, germen de lo que será en un futuro próximo un alcoholismo de fin de semana. Los jóvenes desconocen absolutamente los perniciosos efectos que este hábito tiene en su cerebro, su desarrollo psicológico y su estabilidad emocional.

La educación contra el alcoholismo cultural requiere, en primer lugar, diferenciar entre uso y abuso de una sustancia. Una vez se diferencia entre estos dos conceptos hay que saber qué es una sustancia tóxica de abuso y cual es el rasgo principal de las sustancias conocidas como dragas. Hay que terminar con el mito según el cual el alcohol no se considera una droga, generado en la conocida y perjudicial expresión “el alcohol y las drogas”. Más bien habría que decir “el alcohol y otras drogas”, o “las drogas como el alcohol”. Es importante comprender que las sustancias de abuso como el alcohol conocidas popularmente como drogas, son sustancias neurotóxicas que lesionan seriamente las neuronas cerebrales.

En segundo lugar hay que saber los efectos concretos que tiene el alcohol sobre el sistema nervioso y las neuronas, en qué cantidades es asimilable, además de cómo y por qué produce sus efectos. El alcohol se absorbe en primer lugar en el estómago y a continuación en el intestino delgado, de donde pasa a la circulación sanguínea a través de la que accede al líquido cefalorraquídeo y el cerebro. En el cerebro tiene una secuencia concreta de actuación y afecta especialmente a determinados centros, lo que produce síntomas concretos fácilmente reconocibles por un bebedor o su acompañante. Es importante comprender cómo se realiza este proceso de asimilación así como los síntomas que se experimentan en cada una de estas fases para identificarlas una vez uno está bebiendo y comprender el significado concreto de cada una de las sensación que se están teniendo. 

Es importante comprender el ritmo de consumo que diferencia el uso del abuso del alcohol, las cantidades asimilables por el cuerpo por hora, y las formas en las que se puede atenuar el efecto de esta sustancia, como por ejemplo por qué con el estómago vacío “sube más”. Existe una ignorancia total acerca de la cantidad de neuronas que puede matar una borrachera, que asciende, según el tipo de alcohol ingerido, la cantidad y las características físicas de la persona a una cifra entre las trescientas mil y el medio millón de neuronas.

Además, es importante conocer el significado psicológico y emocional que tiene la conducta de beber alcohol, ya que esta supone un comportamiento oral absorbente que tiene un profundo significado en la psicología y la personalidad del bebedor. El consumo habitual o eventual de alcohol se relaciona con los apegos infantiles, las carencias afectivas y la forma de gestionar las emociones en el trato con los demás, de manera que es importante comprender que este comportamiento puede minar el desarrollo de la personalidad y la inteligencia no solo cognitiva sino también la emocional y social, lo que tendrá graves consecuencias en la maduración del individuo así como en la armonía del conjunto total de la sociedad.