El estrés laboral es un fenómeno que crece cada día más. La razón es la aceleración de los procesos de comunicación, que produce una aceleración en la generalidad de los procesos de gestión y administración. Si añadimos a esto la progresiva especialización profesional y el consecuente aumento de la complejidad de las tareas y el trabajo en general, el resultado es que las personas se ven sometidas a un exceso de presión en la ejecución de su profesión. La mala comunicación en las oficinas y entre departamentos, la falta de contacto real significativo entre el personal, aumenta aún más la tensión que vive en el trabajo. Por eso el manejo del estrés no se limita simplemente a aplicar una técnica adecuada de relajación, sino que entra en el campo de las relaciones humanas, las habilidades sociales, la alimentación y los hábitos de vida.

Por todas estas razones, la gestión del estrés en el ámbito laboral requiere tratar el problema a diversos niveles. El aprendizaje de técnicas de respiración abdominal y diafragmática, técnicas de relajación, especialmente relajación dinámica, es fundamental para tratar el exceso de inquietud y ansiedad laboral. También es importante el saber cómo cargarse de energía para que el trabajo no le consuma a uno las fuerzas, así como saber mantener ese nivel de energía y motivación alta, de manera que uno pueda responder de una forma óptima a las exigencias de la jornada. Para esto se aplican técnicas de integración de los hemisferios cerebrales y técnicas de energetización por el movimiento consciente. Por último, es importante tratar desde nociones de inteligencia emocional y habilidades sociales de comunicación y solución de conflictos, para que este factor no reduzca el bienestar en el espacio de trabajo. La educación en elementos de alimentación relajante, cierran este programa de formación para el manejo del estrés en ámbitos laborales.